Que la Imagen Corporativa está oxidada sólo basta echar un vistazo un día cualquiera a internet, en las redes sociales, o salir a la calle y hacer un día rutinario cualquiera para comprobar que es algo que se palpa en el ambiente. Estamos inmersos y lo hacemos a pasos de gigante en un Era de la Información en la que el consumidor no calla, su papel ha pasado de ser un espectador pasivo, a partícipe de la creación de un sueño que debe establecer vínculos emocionales entre empleados que pasan a ser embajadores de marca y consumidores que pasan a seguidores o fans para construir la "Marca". El diálogo bidimensional y la escucha activa son piezas claves del motor de acción, herramientas indispensables para la construcción de ese sueño llamado Marca.
La construcción de una Marca y de su imagen sólo es posible si es vista a través del prisma que define las reglas del juego limpio, abierto, donde la participación de todos no sólo es posible sino deseable, respetando el turno de acción de cada miembro y favoreciendo el desarrollo de la capacidad creativa como bastión de crecimiento y expansión, fuente de donde se nutre y se proyecta las metas establecidas. Es tipo de construcciones llevan adosadas el valor del aprendizaje junto a la diversión, disfrutando más de los momentos de la creación de la idea, que del propio resultado en sí. El resultado es la confirmación de un trabajo en equipo bien hecho afianzando la confianza, seguridad y fe en cada miembro.
La apuesta decidida y firme para pasar de empresa del montón a ser Imagen de Marca tiene una parada ineludible en la construcción de valores que son generados a través del aprendizaje del juego, experimentado y vivenciado con coaching con recursos de ocio.
La apuesta decidida y firme para pasar de empresa del montón a ser Imagen de Marca tiene una parada ineludible en la construcción de valores que son generados a través del aprendizaje del juego, experimentado y vivenciado con coaching con recursos de ocio.
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